La subasta de viviendas, una alternativa (no fácil) de comprar una casa más barata

En Inmobiliaria Becerril de la Sierra sabemos que la pandemia ha puesto en el mapa a las subastas judiciales de viviendas. La pasada primavera, durante el confinamiento estricto, el Gobierno aprobó un real decreto (Real Decreto 16/2020 de medidas procesales y organizativas para hacer frente al covid-19) por el que obligaban a que todas las subastas de inmuebles se hicieran a través de empresas especializadas porque los juzgados estaban saturados.

Y la moratoria concursal prorrogada hasta finales de este año (Real Decreto-ley 5/2021) también fomenta las subastas de inmuebles a través de empresas privadas. Para Joaquín Oliete, CEO de Activos Concursales, se vuelve a colocar ‘’en primera línea’’ a la entidad especializada, cosa que supone un importante reconocimiento de estos entes. ‘’Durante años nos han concebido como auxiliares de la administración concursal, sin embargo, cada vez es más evidente que somos herramientas útiles y necesarias para la Administración de Justicia en general’’.

En Inmobiliaria Becerril de la Sierra sabemos que la administración concursal hace una valoración de los activos, si no se logra un convenio entre los acreedores (principalmente los bancos), y entonces la empresa va a liquidación, ya con los inmuebles valorados. El valor mínimo para publicar una subasta concursal de una vivienda es de mínimo el 50% del valor de tasación, pero en el caso de una vivienda habitual es el 70% del valor de tasación, según la normativa vigente.